Nuestra casa

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Qué Hacemos
Qué Hacemos

 En Nuestra Casa trabajamos para superar la exclusión social que produce la situación de calle, a través del encuentro verdadero entre personas.

Como sociedad no hemos podido respetar la diversidad y eso ha gatillado que nos excluyamos mutuamente cuando mostramos algo diferente a “lo normal”. Somos excluidos cuando desconocemos realidades sociales como la pobreza, o la situación de calle, y nos quedamos sólo en el nicho rígido en el cual la sociedad nos quiere tener. Así, la exclusión social no tiene que ver necesariamente con ser pobre.

Muchas veces el miedo a la pobreza nos impide abrirnos a las personas que la viven, a conocerlas, a visitarlas en su realidad. En la medida que este mal segrega a las personas, va siendo como un cáncer social, cortando los lazos entre los grupos e individuos, impidiendo la construcción de un país verdaderamente de todos y para todos.

A las personas en situación de calle se les excluye hasta violar sus derechos humanos. A nivel ciudadano, por el solo hecho de no tener papeles de identificación, las personas que viven en la calle quedan fuera de los beneficios sociales que entrega el Estado a quienes viven la indigencia. Por no contar con residencia fija no pueden acceder a servicios básicos de salud, educación, vivienda, etc., y con ello estamos en presencia de una clara y masiva vulneración de sus derechos humanos.

Así, no es de extrañar que los prejuicios, sumados a los atropellos a los derechos de las personas en situación de calle generen en ellos (más aún que en nosotros) un “no sentirse parte” de esta sociedad. En ellos no hay identificación (ser chileno, santiaguino, etc.) porque sienten rechazo.

La identidad es la necesidad de desarrollo humano más vulnerada en el Pueblo en Calle. La segunda más vulnerada es la libertad, porque sienten que no pueden ser ellos mismos: vivir de tal o cual manera sin ser excluidos; como hombres no pueden mostrar sus afectos; como mujeres no se pueden plantear como “valientes” o “emprendedoras”; como familias no pueden ascender socialmente, etc.
En Nuestra Casa creemos que es posible romper barreras y acortar distancias.

Para superar nuestras mutuas exclusiones queremos crear una cultura de integración social a través de procesos de desarrollo y superación personal, grupal y ciudadana. Queremos ser puentes de esta nueva cultura. Esta integración social consiste en el encuentro humano entre personas de distintas experiencias de vida quienes, reconociendo sus diferencias (dadas por el carácter único de cada persona, sus historias y oportunidades distintas), se relacionan y caminan juntas en el marco de una igualdad en dignidad. Juntos podemos recuperar libertad e identidad por medio de la participación y el afecto.

Escenarios

Nuestra Casa cuanta con cuatro escenarios en los que se atienden a aproximadamente 200 personas, buscando entregarles las herramientas para que den pasos de superación.

Estos escenarios son :
Residencia Solidaria
Voluntariado
Talleres Sociales de Fútbol Calle

 
Residencia Solidaria
Alrededor de treinta hombres, con edades que fluctúan entre los 18 y 60 años se encargan de mantener la casa, en la que pueden permanecer por un periodo que va desde los seis meses hasta un año y medio.

Las personas que habitan la casa cuentan con un constante apoyo de profesionales y voluntarios, quienes contribuyen al desarrollo individual y humano en comunidad.
 
Trabajo en Calle
Semanalmente se visitan y acompañan a aproximadamente 60 personas, entre quienes se encuentran hombres, mujeres, niños y ancianos que habitan en la vía publica.

El principal propósito es promover sus derechos, y deberes sociales y ciudadanos. También es una importante labor el acompañamiento a personas que viven  en Hospederias (Santiago Centro) y en la Vega Central (Recoleta), lugar donde cada martes y jueves acude un grupo de voluntarios (Jueves Solidario) a entregar afecto y compañia, siendo el pretexto de encuentro alimentos y bebidas a quienes más lo necesitan.
 
Fútbol Calle

Por medio de este deporte, semanalmente se entrega a alrededor de 30 personas una oportunidad de desarrollo, formación, expresión, interacción e integración social, fomentando al mismo tiempo los valores disciplinarios del fútbol.

El equipo de Nuestra Casa ya ha participado en tres ocasiones en el Mundial de Fútbol para personas en Situación de Calle (Homeless Word Cup). El año 2006 en Dinamarca, el 2007 en Sudáfrica y el 2008 se cumplió el desafío de ir a Melbourne, Australia.