A través del modelo Calle Cero, Nuestra Casa brinda soluciones de vivienda y apoyo cercano, construyendo caminos reales para poner fin a la situación de calle.

Vinculación a viviendas

Contamos con 1 residencia, 2 casas compartidas y 40 viviendas con apoyo donde reciden más de 100 personas.

En ellas habitan personas con historias de vida en calle que tomaron la decisión de dar un paso de superación personal viviendo en comunidad.

Calle cero

Calle Cero es una estrategia territorial que busca que ninguna persona permanezca en situación de calle por falta de alternativas. Para ello, desarrolla un monitoreo permanente del territorio, identificando tanto a las personas que experimentan situación de calle como a la red de instituciones y servicios disponibles en ámbitos como salud, protección social, empleo y vivienda.

A partir de este trabajo, el equipo genera procesos de vinculación y acompañamiento personalizados, articulando respuestas acordes a las necesidades de quienes habitan el Barrio Yungay. Paralelamente, gestiona alternativas habitacionales y coordina el acceso a distintos dispositivos de apoyo, favoreciendo trayectorias sostenibles de salida de la situación de calle y promoviendo la integración social.

La Residencia Solidaria nació en el año 2000 junto con la Corporación Nuestra Casa y, desde entonces, ha sido uno de los pilares fundamentales de su misión. Es un espacio de acogida temporal que ofrece a personas en situación de calle un lugar seguro y digno donde vivir, con acceso a las condiciones básicas de una vivienda y al acompañamiento necesario para iniciar un proceso de reconstrucción de sus proyectos de vida.

Más que un lugar para habitar, la Residencia Solidaria es una comunidad que promueve el desarrollo personal, la autonomía y la integración social. A través del trabajo de un equipo interdisciplinario, las y los residentes reciben acompañamiento psicosocial personalizado, fortaleciendo sus capacidades, reconstruyendo vínculos y avanzando hacia una vida con mayor estabilidad.

En estos 26 años, más de 5 mil personas han participado en este programa, desarrollando procesos de cambio que les han permitido superar barreras de exclusión y avanzar hacia una mayor inclusión social. Estos logros han sido posibles gracias a una comunidad que pone en el centro la dignidad de las personas y promueve el encuentro, la confianza, el respeto mutuo y la convicción de que toda persona puede construir nuevas oportunidades cuando cuenta con el apoyo adecuado.

Casa Compartida nació en 2012 como una evolución natural de la Residencia Solidaria y como un paso intermedio en el camino hacia la superación de la situación de calle. Este programa busca acompañar a las personas en una etapa de mayor autonomía, entregándoles un espacio donde puedan consolidar las habilidades y herramientas necesarias para desarrollar un proyecto de vida independiente.

Se trata de un hogar transitorio, acogedor y corresponsable, que favorece la convivencia y el ejercicio de una vida comunitaria. A través del acompañamiento psicosocial, las y los participantes fortalecen su autonomía, planifican su futuro y desarrollan estrategias para sostener una vida independiente, manteniendo redes de apoyo significativas.

El programa promueve el ejercicio de la ciudadanía, la participación comunitaria, el acceso a oportunidades socioocupacionales y el desarrollo de capacidades para el ejercicio pleno de sus derechos. Todo ello en un entorno que favorece la reconstrucción de vínculos, la corresponsabilidad y la inclusión social.

Desde su creación, decenas de personas han transitado por Casa Compartida, encontrando un espacio que les ha permitido avanzar hacia una vida más autónoma, fortaleciendo sus proyectos personales y su integración en la comunidad.

Desde 2020, Corporación Nuestra Casa ejecuta el programa Vivienda Primero, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo que busca transformar la forma de abordar la situación de calle en Chile.

El programa se basa en un cambio de paradigma: en lugar de exigir que las personas transiten por múltiples dispositivos antes de acceder a una vivienda, propone que el primer paso hacia la inclusión sea precisamente contar con un hogar. Tener una vivienda estable permite recuperar la seguridad, fortalecer la autonomía y construir un proyecto de vida desde una base sólida.

Viviendas con Apoyo está dirigido a personas con una trayectoria prolongada en situación de calle, quienes acceden a una vivienda sin requisitos previos y reciben un acompañamiento psicosocial personalizado para favorecer su integración a la vida en comunidad.

El equipo interdisciplinario acompaña a cada participante en el fortalecimiento de su autonomía, el cuidado de su salud física y mental, la reconstrucción de redes de apoyo y el desarrollo de un proyecto de vida, respetando los tiempos, decisiones y objetivos de cada persona.

Este modelo demuestra que el acceso a una vivienda no es el premio al final de un proceso de superación, sino el punto de partida para ejercer derechos, recuperar la dignidad y avanzar hacia una inclusión social sostenible.

Voluntariado

El voluntariado es parte esencial de la misión de Corporación Nuestra Casa. Son las y los voluntarios quienes hacen posible el encuentro entre personas, participando activamente en los distintos programas y espacios de la organización.

Creemos que el voluntariado va más allá de entregar ayuda: es una experiencia de aprendizaje mutuo, donde todas las personas tienen algo que aportar y algo que aprender. A través del encuentro, se construyen relaciones basadas en el respeto, la confianza y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.

Quienes se suman a Nuestra Casa acompañan procesos de inclusión social, contribuyendo a derribar prejuicios, fortalecer vínculos y construir una comunidad más acogedora. Porque estamos convencidos de que la transformación ocurre cuando nos encontramos como iguales y reconocemos que toda persona merece oportunidades para desarrollar su proyecto de vida.

Ruta calle

Dos veces por semana, junto a un equipo de voluntarias y voluntarios, recorremos el Barrio Yungay para encontrarnos con vecinos que viven en situación de calle.

Más que entregar apoyo material, la Ruta Calle busca generar espacios de encuentro, escucha y acompañamiento, fortaleciendo vínculos de confianza y acercando a las personas a las redes y oportunidades disponibles para iniciar procesos de inclusión social.

A lo largo de estos años, más de 2.000 voluntarias y voluntarios han sido parte de esta experiencia, aportando su tiempo, compromiso y humanidad. Cada recorrido es una oportunidad para derribar prejuicios, reconocer la dignidad de quienes viven en la calle y construir una comunidad más solidaria e inclusiva.

La participación en talleres y procesos de acompañamiento permite generar experiencias de aprendizaje mutuo, donde cada persona aporta desde su historia, conocimientos y vivencias. Desde esta mirada, entendemos que todas y todos tenemos algo que dar y algo que aprender.

A través de estos espacios se construyen vínculos basados en el respeto, la confianza y la colaboración, favoreciendo procesos de inclusión social y fortaleciendo las redes de apoyo de las personas que participan en nuestros programas.

Cocinando con Amor nace en mayo de 2020 como una respuesta solidaria frente a las necesidades de alimentación de personas en situación de calle.

El programa cuenta con una red de aproximadamente 200 voluntarias y voluntarios, quienes de manera comprometida preparan y organizan alimentos para su entrega, aportando desde la cocina un gesto concreto de cuidado y dignidad.

Más que la entrega de comida, esta iniciativa busca generar un acto de encuentro y solidaridad, donde cada preparación refleja el compromiso de una comunidad que acompaña y se hace presente en la vida de quienes más lo necesitan.